Quiénes somos
Hola, soy Brigid Bartolomé Clark Y hace más de 10 años decidí que la soledad no tenía por qué ser la única opción cuando uno quiere compartir la vida. Empecé organizando encuentros simples: cafés entre desconocidos, cenas que pasaban de la timidez a la risa, caminatas, fiestas, actividades entre semana para quienes no tenían con quién charlar, y hasta viajes grupales donde surgían amistades profundas… y algunos amores inesperados.
Con el tiempo, fuimos más que un grupo social: fuimos una comunidad. Personas que llegaban solas, volvían acompañadas. Gente que nunca creyó que podía hacer nuevos amigos… los hizo. Parejas que hoy están casadas, empezaron con un mensaje tímido. Psicólogos nos recomendaban a sus pacientes. Medios de comunicación nos hicieron notas. Nuestra energía humana, cálida y sin prejuicios, era contagiosa.
Por eso hoy estamos acá. Porque nos escribió gente desde otros países, desde otras ciudades, preguntando: “¿Cómo me uno?” “¿Puedo participar aunque esté lejos?” “¿Puedo conocer gente como yo?” Y así creamos este espacio: para que cualquier persona pueda conectarse sin barreras, sin prejuicios y encontrar compañía real.
No venimos a prometer amor —aunque a veces sucede. Venimos a invitarte a la posibilidad de compartir la vida. Que nadie se sienta solo, si lo que desea es estar acompañado. Esa es, y siempre fue, nuestra misión.
Elena, 60
“Cuando cumplí 60 sentí que mi vida se había achicado demasiado: casa-trabajo-super. Me animé a registrarme en Conociéndose sin saber qué esperar… y terminé celebrando mi cumpleaños rodeada de gente nueva. Hoy tengo un pequeño grupo con el que compartimos paseos, meriendas y sueños.”
Lucía, 45
“Me separé después de muchos años y quedé con una mezcla de vacío y libertad. Tenía ganas de hacer cosas, pero sola no me animaba. En la plataforma encontré mujeres y hombres de mi edad que estaban igual que yo. Viajamos a las sierras, hacemos cenas temáticas y hasta organizamos tardes de fotos antiguas. Lo necesitaba.”
Marta, 67
“Después de enviudar me quedé con mucho silencio en casa. Mis hijos viven lejos y las tardes se me hacían eternas. En Conociéndose encontré un grupo de salidas: cine, cafés frente al mar y charlas de recuerdos. Pensé que la amistad nueva era cosa de jóvenes… me equivoqué.”
Jorge, 52
“Después de años dedicado al trabajo y la familia, me di cuenta de que había dejado mi vida social en pausa. Un amigo me habló de Conociéndose y me animé. Hoy tengo un grupo con el que salimos a caminar, hacemos after office y hasta viajes cortos. Recuperé algo que me hacía falta: sentirme acompañado.”
Daniel, 58
“Me mudé a Madrid por trabajo y, aunque la ciudad es maravillosa, me costaba hacer amistades reales. Probé un encuentro y terminé organizando cenas y salidas culturales. Esta comunidad me abrió puertas que ni imaginaba.”
Ana, 64
“Cuando me jubilé pensé que mis días serían demasiado tranquilos. Un día entré en Conociéndose y encontré actividades que me devolvieron energía: meriendas, teatro, caminatas y hasta pequeños viajes. Volví a sentir entusiasmo por hacer cosas nuevas.”
